¿Y si te dijeramos que ver una película de terror podría ayudarte a perder peso? No es broma ni truco de Halloween: la ciencia lo respalda. Un estudio realizado por la University of Westminster descubrió que mirar una película de terror de unos 90 minutos puede hacerte gastar hasta 113 calorías, lo mismo que una caminata de media hora o que comerte una barra de chocolate. Pero ¿cómo puede ser que un simple susto tenga el mismo efecto que hacer deportes? Aquí te lo contamos.
El miedo como ejercicio involuntario
Cuando ves una escena aterradora —esa típica donde algo se mueve en la oscuridad o un grito rompe el silencio—, tu cuerpo entra en modo alerta. El pulso se acelera, la respiración se vuelve más rápida y la adrenalina se dispara. Esta reacción es parte del mecanismo de supervivencia que heredamos de nuestros antepasados: el cuerpo se prepara para huir o luchar, aunque estés cómodamente en el sillón.
Ese “modo pánico” activa tu metabolismo y hace que el corazón bombee más rápido, lo que a su vez aumenta la quema de calorías. De hecho, el estudio observó que las personas que se asustaban más durante la película eran las que gastaban más energía.
Adrenalina, sudor y… menos hambre
El miedo no solo acelera el metabolismo. También puede suprimir el apetito. Cuando tu cuerpo se llena de adrenalina, el cerebro deja en segundo plano las señales de hambre, porque está ocupado concentrándose en “sobrevivir” al susto. Así, una sesión de cine de terror intensa puede convertirse en una forma inesperada de controlar los antojos (al menos temporalmente).
Por eso, los científicos han bautizado este efecto como un “cardio del miedo”: una reacción física parecida al ejercicio ligero, pero sin necesidad de moverte del sofá.
Las películas que más calorías queman
No todos los sustos son iguales. Según el estudio británico, las películas que más hacen latir el corazón son aquellas con más “jump scares”, esos momentos de terror repentino que te hacen saltar del sillón.
Estas fueron las que más “entrenaron” a los espectadores:
- The Shining – 184 calorías
- Jaws – 161 calorías
- The Exorcist – 158 calorías
- Alien – 152 calorías
- Saw – 133 calorías
Sí, El Resplandor se lleva el primer puesto: su atmósfera inquietante y su tensión constante convirtieron a los espectadores en auténticos maratonistas del terror.
No todos se asustan igual
Pero hay un detalle importante: si ya sos fan del terror, probablemente quemes menos. A medida que tu cerebro se acostumbra a los sustos, el impacto fisiológico disminuye. Las personas que pueden anticipar lo que va a pasar o ya han visto la película antes no experimentan el mismo pico de adrenalina.
Así que, si quieres aprovechar el efecto “quemacalorías”, lo mejor es ver algo nuevo, desconocido y verdaderamente escalofriante.
Bonus: cómo potenciar el “entrenamiento del miedo”
Si quieres que tu próxima maratón de terror sea todavía más efectiva, los expertos recomiendan:
- Verla a oscuras, para intensificar los estímulos visuales.
- Usar auriculares o buen sonido, para sentir cada respiración o susurro.
- Evitar distracciones: nada de mirar el celular ni hacer zapping.
Elegir películas con tensión psicológica además de sustos: Hereditary, It Follows o The Conjuring también activan el cuerpo y la mente.
El terror, un gimnasio mental y físico
Más allá de las calorías, las películas de miedo también tienen beneficios psicológicos. Según varios expertos, ver terror en un entorno seguro ayuda a liberar estrés y controlar la ansiedad. El cerebro distingue que el peligro no es real, pero la descarga emocional que provoca puede ser catártica: te asustás, te liberás y, al final, te sentís más liviano.
Así que la próxima vez que te pregunten por qué te gusta sufrir con el terror, puedes responder con toda seriedad: “Porque estoy entrenando mi metabolismo y mi mente.”
Apaga las luces, prepará tus palomitas (sin manteca, si querés compensar) y dejá que el miedo haga su magia.

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